Publicar un Tao es una manera en sí misma de
caminar, comprender y difundir el
Tao.
Hay múltiples versiones, múltiples
traducciones, y todas, absolutamente todas, permiten transitar por la inefable
senda que construyen estas enigmáticas 81 sentencias. Es como una especie de
calidoscopio arquetípico universal, capaz de girar en cualquier dirección
mostrando múltiples caras sin perder su utilidad intrínseca.
Se ha deformado en libros de autoayuda, de
desarrollo empresarial, de estrategia militar, y siempre ha seguido aportándonos
una vía. La vía. Una herramienta
indiscutible en la construcción del espíritu humano elevado y sabio.
Tao
(a partir de ahora en cursiva) significa camino, senda. La trascendente calzada
espiritual que se ha de recorrer en pos del wu
wei (hacer sin hacer) para conseguir así la sabia integración en el decurso
espontáneo de los acontecimientos. Un proceder que adquiere su máxima expresión
al amoldarse finalmente el hombre a la naturaleza. (Los 37 primeros ideogramas
constituyen el Libro del Tao)
Te (virtud) expresa cómo adecuarse correctamente al Tao (Libro del Te de la 38 a
la 81).
En cuanto a King se añadió
posteriormente con la traducción de Libro
Clásico o Ancestral.
Quién fue su autor tampoco
está exento de teorías, hasta las hay en donde Lao Tse pinta bien poco.
Permítanme en este punto que de todo este marasmo de eruditas conjeturas
autóctonas y foráneas decida la que sigue, y que, con ella, termine de explicarse
también la trascendencia de su obra y esta breve introducción. Breve, les
aseguro, porque con textos como éste mejor que sea el lector el que lo afronte
sin apenas información a fin de saborear una experiencia más viva y personal.
Lo que queda, ya sólo a
ustedes corresponde: hoyar la esencia
del Tao, y, si son virtuosos, alcanzar el wu wei.
Que les sea de utilidad.
Rafael Heka
1
El Tao
que puede se expresado
no es el
Tao verdadero.
El nombre con el que se le conoce
El nombre con el que se le conoce
tampoco
puede considerarse su auténtico nombre.
Así, sin él, es padre del Universo,
Así, sin él, es padre del Universo,
y con él
madre de todos los seres.
La permanente
ausencia de deseo
permite
acercarnos a su esencia,
mientras
que la presencia de deseo
sólo
deja ver su limitada apariencia.
Ambas
(ausencia y presencia)
ostentan
el mismo origen
y
distintos nombres de una misma realidad.
Realidad que finalmente resulta ser el misterio,
Realidad que finalmente resulta ser el misterio,
capaz de
abrir las puertas a toda maravilla.
(c) 33 Ediciones
(c) Rafael Heka
Disponible en http://www.33ediciones.com/12.html
